Capítulo 3
(Si eres nuevo, empieza a leer desde el capítulo 1.)
Este es un capítulo muy especial para nosotros. A parte de ser el reencuentro con nuestro héroe (después de unas largas, largas vacaciones), hemos hecho que este episodio sea un homenaje a ese gran mito del cine y ejemplo a seguir para cualquier cineasta que se precie, la película de ciencia ficción por excelencia, R.O.T.O.R. que para nosotros es una obra imprescindible (ejemplo: PICA AQUÍ). Impresiona la facilidad que tiene este título para desencajar mandíbulas. Para dicho homenaje hemos metido (casi con calzador xD) situaciones que son guiños a algunas escenas de la película. Entrando en los "PICA AQUÍ" que hay despues de cada guiño, podreis ver, via youtube, la escena en la que está basado.
LEYENDA: GoN - Pau
Penetró con delicadeza y sigilo, alerta por lo que podría encontrar dentro. La tensión era obvia y se materializaba en forma de vello erizado y transpiración abundante.
¿Cómo no iba a sudar con semejante visión? El pasillo, comenzando por el ano, representaba el órgano sorprendentemente bien. A su alrededor, una carne roseta y húmeda, cargada de pliegues. Una obra maravillosa. La textura del suelo era grasienta y blandita, los pies se hundían en la “carne”. Las mucosidades le rebasaban las rodillas.
Atravesando el colon divisó algo curioso. Un pequeño enano saltarín se acercaba a Paul a gran velocidad, llevando consigo una bandejita sobre la que se posaba un enorme bote de vaselina, que le entregó con una gran sonrisa mientras se presentaba.
-¡Hola hola, soy Peeeter!
Acto seguido, salió disparado hacia la columna más cercana para empezar a realizar extraños movimientos pélvicos contra ella, derivados de una grave enfermedad, columnorastia1 (ver explicación al final del post). Paul se alejó con habilidad, temiendo por su integridad ante semejante engendro.
Cuando se percató de que Peter no era un peligro a pesar de sus convulsiones, avanzó hacía él con cuidado.
-Hola pequeño, ¿qué te pasa?
-¡Hola hola, soy Peeeter! Me gustan cilíndricas, me gustan cúbicas, me gustan cuadradas, me gustan redondas… Azules, verdes o amarillas, ninguna se libra. Peter puede con todas! -cantaba el feliz enanito.
-Parece que no voy a sacar mucho en claro contigo, ¿eh? Vaya un enfermo sexual estás hecho, pájaro.
-Con los dedos de las manos, y los dedos de los pies, con mis co**ones… y mi p*cha todos suman 23!!! Hola ho…-
-¡Vale – le interrumpió – no sigas cansino! Supongo que tu comportamiento puede ser debido a la oleada de fuerza de la aleación de la bandeja de la vaselina…(PICA AQUÍ)
Narrador omnisciente: ¿Pero qué coño dice...? En ocasiones veo chasis de primera calidad…(PICA AQUÍ)
- O quizás lo mató un alecop2 y éste es su cuerpo resucitado - continuó - o tal vez lo dividieron por 10243…
Y así pasó horas, nuestro héroe, debatiendo las posibles causas de la memez del tal pequeño engendro.
Se estaba haciendo tarde y Paul cada vez se sentía más enfermo (sensación que se vio incrementada exponencialmente al ver a Peter4), así que avanzó a través del colon hasta entrar definitivamente en la casa, dejando atrás el jamagoso pasillo. El enano juguetón le seguía de cerca. Por cada paso que daba, él realizaba dos laboriosos saltos en los que recorría la misma distancia (pero era tan rápido que le daba tiempo a practicar sexo con alguna columna que se encontrara en el trayecto).
Una vez dentro pudo ver un salón decorado con un estilo refinado y clásico, muy lejos de lo que pensaba encontrar. Las paredes blancas solo veían rota su uniformidad por las tres pantallas táctiles que había repartidas por toda la habitación, una al lado de cada puerta. Deslizó su dedo índice sobre la que estaba a su derecha para encender las luces. Los muebles eran escasos y sobrios. En el centro se podía observar un enorme sofá de piel blanco, posando sobre unos metros de moqueta también blanca. Dentro de la pared, como si de una piedra engarzada se tratara, había un proyector que disparaba haces de luz que tomaban forma al entrar en contacto con el techo. Allí se observaba como esos rayos se convertían en imágenes relajantes, como ondas expandiéndose sobre el agua o árboles agitados por el viento. Conseguían crear una atmósfera realmente intimista.
Instantes después de que su dedo entrara en contacto con la pantalla se encendió una luz rojiza tenue y empezó a sonar una música que parecía decir “wai em si em!” (no estaba seguro de lo que era). Entonces se abrió una puerta y de ella salieron tres chicos musculosos semidesnudos. No pudo evitar pensar que tenían unas nalgas preciosas (aunque nunca estarían a la altura de una buena cabeza).
Al parecer, la tarea de robar los cebollinos no era tan fácil.
Los musculosos adonis se iban acercando lentamente a Paul. La escena era grotesca. Los tres tenían la mirada lasciva propia de un ninfómano empedernido. Un bombero, un policía y un indio se acercaban impasibles, deshaciendose de la poca ropa que vestían. El terror se apoderó de él y sin tener muy claro hacia donde, corrió mientras emitía un grito de desesperación y miedo.
Detrás de él, sus perseguidores avanzaban deprisa al ritmo de la música, contoneándose y excitándose más a cada paso que daban.
Paul oía tras de si sonidos guturales ininteligibles.
- Guapaaaa! Quítatelo todo!
- Vaya pompis!
- Eso es un culo, tio bueno!
Aquellas proposiciones tenían un claro motivo desmoralizador, aunque Paul no las entendió así, acrecentándole notablemente su autoestima. Le hicieron pensar que quizá poseía un buen trasero, tal y como le decía su madre de pequeño.
-Un culo curvado hacia dentro también es bonito hijo mío, no llores. Solamente es una belleza…distinta.
-Mama, yo no quiero un culo cóncavo!- apuntaba él entre sollozos.
El pánico le aceleró el pulso peligrosamente con aquellos cuerpos hercúleos a la zaga. No aguantaría mucho más. Sus piernas fijaban el rumbo, mientras sus ojos no se apartaban de sus perseguidores. ¿Y qué es lo que ocurre cuando uno no mira por donde va? Que acabará yendo mal…muy mal.
¡Poounparapounpounnpaunn! Paul cayó a plomo rodando sobre la moqueta.
Despatarrado en la alfombra, recordó que en su bolsillo izquierdo guardaba una píldora de suicidio. La sacó y la colocó bajo su lengua, intentando evitar así que esos tres fornidos hombres que se acercaban rápidamente pudieran abusar de él cual muñeca hinchable. Serio, con la mirada vidriosa, tragó la pastilla.
Así, mientras se lo beneficiaban, Paul podía verlo todo dos veces, en primera y en tercera persona, incluso una vez hubieron terminado, el tuvo que seguir “disfrutando” del último acto.
Despertó maniatado, sin pantalones y con un dolor “internalgal” insoportable. Tenía una nota bien agarrada en el interior de su puño cerrado.
“Eres un tigre, llámame. XXX. Deborah.”
Se levantó penosamente, con dificultad. Durante unos instantes intentó relajarse, como queriendo volver a tomar el control de la situación y de sus actos. Pero el destino parecía estar mofándose de él cuando sintió la presencia de alguien a su espalda. Instintivamente giró la cabeza para mirar hacia atrás y allí estaba él. Un Pacificador I le miraba desde su posición privilegiada. Al percatarse de su situación se sintió algo tranquilizado por estar arrestado. Por fin podría salir de aquella puñetera casa maldita, habitada por depravados.
- Vaya, vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí?
Dos metros y cuarenta centímetros de alienígena de piel grisácea se cernían sobre él.
- ¿Parece ser que hoy los ladronzuelos queréis hacerme trabajar más de lo habitual eh? Ni si quiera sois capaces de elegir una jodida casa sin alarma. Qué inútiles. Si hasta os ponen carteles de aviso.
Y con esas palabras le agarró del cuello y lo arrastró de vuelta por el colón para meterlo en su furgocóptero. Las manos del pacificador, de textura cartilaginosa similar a la de un delfín, se hicieron firmemente con el timón de la nave, elevándola en el aire de inmediato. La situación empezaba a ser preocupante.
1: Personaje basado en un ser humano real xD. Hay videos que corroboran lo de las columnas.
2: Un Alecop es una especie de ordenador muy primitivo para practicar. El problema es que siempre funcionan como el culo. Esta frase está inspirada en otra muy similar (casi me mata un Alecop) pronunciada tras estar manipulando uno de ellos cuando estaba enchufado a la red eléctrica.
3: Nosotros tampoco le encontramos sentido.
4: Una profesora de Sistemas operativos de la universidad de Albacete le dijo textualmente “cada vez que te veo me pones enferma” al ser humano en el que Peter está basado.
